lunes, 27 de abril de 2009

El casco viejo de Sevilla


Tiene su origen en la antigua Judería sevillana, cuando el rey Fernando III de Castilla conquista la ciudad, se concentró en Sevilla la segunda comunidad judía más importante de España, tras la de Toledo.


Tras la expulsión de los judíos en 1483, el barrio que ocupaba lo que es el Barrio de Santa Cruz y San Bartolomé, cayó en picado, hasta que a principios del siglo XIX decidieron la reurbanización del barrio, siendo su estado el actual gracias a esa iniciativa.


La calle de Montcada fue abierta a mediados del siglo XII por la familia del mismo nombre a fin de comunicar los barrios barceloneses de la Bòria y el de La Ribera.

Los terrenos eran propiedad de los Montcada y pronto se convirtió en la vía burguesa por excelencia de la ciudad medieval.

Numerosos palacios abrieron sus puertas a esta calle entre los siglos XIV y XVIII, momento en que comenzó el declive del carácter burgués de esta calle.

Actualmente podemos encontrar en ella ejemplos de la arquitectura
gótica civil barcelonesa como son los palacios de Berenguer de Aguilar (sede del Museo Picasso), Cervelló-Giudice (Galería Maeght), Dalmases, de los Marqueses de Llió (Museo Rocamora de la Indumentaria), etc., todos ellos cuidadosamente restaurados y convertidos en sede de galerías de arte y museos.



Vegueta Las Palmas






La calle Huertas


La calle Huertas discurre desde la Plaza del Ángel hasta el Paseo del Prado. Es una de las calles con más sabor literario de Madrid y se encuentra en pleno Barrio de las Letras. En ella y en sus proximidades, vivieron gran cantidad de escritores. En su inicio se encuentra la parte trasera de la Iglesia de San Sebastián, llena de recuerdos literarios. Allí contrajeron matrimonio algunos ilustres escritores como el eterno poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer o el genial dramaturgo Don Ramón del Valle-Inclán.


Un singular palacio, uno de los más hermosos del Madrid del siglo XVIII, ocupa la esquina con la calle del Príncipe, que hoy es sede de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid. Hacia la mitad de la calle nos tropezamos con un el lateral del edificio señorial de la Academia de la Historia. Frente a él se encuentra el sobrio y largo muro del viejo Convento de las Trinitarias. Ambos edificios confieren a la calle un cierto sabor a otras épocas que se confunde con el bullicio de pubs y bares musicales que jalonan la calle.


Por el día, varias y distinguidas tiendas de antigüedades abren sus puertas al visitante. También alguna librería de viejo y de nuevo, así como algún afamado restaurante. Al caer la noche, Huertas se convierte en una de las zonas de ocio nocturno más solicitadas y con más encanto del viejo y sin embargo actual Madrid.

La Plaza de la Paja

La Plaza de la Paja de Madrid

Se llama así porque en ella se subastaba la paja que se otorgaba a los canónigos de la vecina capilla del Obispo Don Gutierre de Carvajal y Vargas para el mantenimiento de las mulas que poseían.

Por su espaciosidad y por el conjunto de edificios religiosos que le sirven de fondo - la entrada a la capilla del Obispo y la Parroquia de San Andrés con su capilla de San Isidro,- era el centro de la vida del barrio.

Hoy día, La Plaza de la Paja es uno de los lugares más apacibles de Madrid.

Y no es por otro tipo de pajas !!!